viernes, enero 27, 2006

La isla del sol

La isla del sol es un oasis en el medio del lago Titicaca. Las aguas cambian de color en sus costas y, cuando el sol despunta, le da un color caribeño a toda la rivera.
La isla esta poblada por dos, o mejor dicho tres, comunidades. Al sur los Yumanis, al centro los Challas, y al norte los Challapampas. Cada uno tiene su pueblo.
Nos contó el dueño del hostal donde paramos en el sur, Yumani a morir, un poco de la historia de la isla.
Según él, las ruinas que en ella se encuentran (el templo del sol, el laberinto Chincana, la mesa de sacrificio y todas las terrazas de cultivo) son pre-incaicas. Al parecer en la isla solo habitaron 20 familias incas, y es mucha construccion para tan poca gente.
En el sector sur se encuentra un hostal que desentona con el resto.
Nos contaba Edwin que ese hostal es de un gringo que alguna vez fue dueño de toda la isla del Sol. Los abuelos de la gente que hoy la habita eran los esclavos de aquel hombre. Desde esa casa de hacienda, hay muchas , una en cada pueblo de la region, se impartian las ordenes a toda la isla.
El patron era de azotar si a algun campesino se le moria o se le perdia una vaca, una llama o una oveja.
La revolución del 52 le expropio la isla, y el gringo se quedo con una porcion de tierra, donde tenia construida la casa. Desde el 58 funciona alli un hostal exclusivo para turistas europeos. Es dueño de la unica lancha que cruza el Titicaca hacia Puno, Peru. Ningun barco puede cruzar la frontera por el lago.
Las comunidades del lugar van a pedirle a Evo la expropiacion total de todas las tierras. Esa casa-hostal utiliza el agua y otros recursos comunitarios para subsistir, pero no cumple con la cuota mensual para la salud y educacion de la isla como se fijo una vez.

Como una nota de color, nos conto Edwin que hace un par de años el norte y el sur de la isla estuvieron en "guerra" durante dos meses. Los barcos de unos y otros eran atacados a piedrazos en cada esquina de la isla. El sur carecia de queso, por ser el norte el poseedor de tan buscado alimento.
Al intervenir la prensa, el turismo mermo mucho por el conflicto, y asi hicieron las pases, y una tensa calma los hace compartir la sagrada isla del sol, de 7 km de ancho por 10km de largo.
Copacabana, entre la Virgen y las Alasitas

Copacabana, a orillas del Titicaca boliviana, es un pueblo muy devoto. Alli se encuentra, en la suntuosa iglesia, la virgen negra de Copacabana. Al pueblo llegan personas de todo Bolivia y de paises aledaños, para hacer bendecir sus vehiculos (a 10 bolivianitos la oblea de la bendición). Se adornan los autos con flores de muchos colores, se challan (se tira alcohol a las personas, vehiculos y la pachamama)y se sacan fotos instantáneas para inmortalizar el momento religioso. Esto se repite cada día, pero es durante los fines de semanas que acude mas gente y hacen colas de cuadras para bendecir los vehiculos.

El 24 de enero en todo el país se celebra la feria de Alasitas. Estabamos en Copacabana cuando llegó el día festivo. Camino al calvario se montaron los puestos con miles de miniaturas. Durante Alasistas, la gente compra la miniatura de lo que quiere obtener: un autito de coleccion, un billetito de 100 dolares, un restaurante de juguete, una tienda almacen pequeñita, etc, etc. Al año, si todo va bien, se convierte en realidad el sueño de la persona. Lleno de color estaba el predio ferial . Habia comida, heladeros, quema de palo santos en cada rincon (lo que daba un aroma exquisito a todo el lugar. En la paz compre un "cacho" de palo santo y lo llevo en la parte inferior de la mochila. La ropa limpia y hasta la sucia toma el olor increible de esa madera magica). Asi fue que asistimos a las celebraciones tipicas de este pueblo ribereño. Tengo un billetito de 100 dolares en miniatura que encontre tirado por ahi.
No soy ambicioso, pero con viento a favor me lleno de guita el año que viene.
La asunción de Evo Morales: Transmisión de mando

Decidimos, después de una semana en la Isla del Sol, volver a La Paz (cuarta vez que la visité en el viaje) para presenciar la asunción "del Evo".
Llegamos el viernes 20 al anochecer. La Paz estaba sobrepoblada de visitantes. Después de conseguir, con mucha suerte, una pieza a 5 cuadras de la plaza Murillo (centro de la ciudad), salimos a buscar algo para comer caminando la avenida Armentia.
En el puesto callejero de una chola nos paramos a cenar un par de sandwiches de huevo (y van...)...
En plena cena de "dorapa" llegan dos hombres, uno de traje completo, el otro a medio trajear. Luego de algún palabrerío gracioso entre los dos hombres, la chola y nosotros, comenzó la charla política. El hombre de traje era el jefe de protocolo de Evo Morales, y el otro, el tercer hombre del MAS. Se dió una charla tipicamente latinoaméricana. Las diferencias entre los distintos pueblos de América, el boliviano, el argentino, los pueblos originarios y demás.
A la media hora, el jefe de protocolo saca una Land Cruiser del garaje y el hombre del MAS nos invita a La cueva de Magulla, un bar típico que abre los viernes por la noche.
Nos subimos al Jeep, "el que llevo a Evo de campaña por todo Bolivia", según palabras del "Masista" (casi un Marxista, se puede decir). Llegamos al bar y continuo la charla entre cervezas. De otra mesas llegaban Paceñas (cerveza boliviana) invitando al Masista, al jefe de protocolo y a nosotros.
Un gordito bizarro animaba la velada desde el escenario, salido de una pelicula de Almodovar o de Salvador Valverde. Cantaba canciones de Sandro y Los Iracundos, y por ser yo argentino pretendía que se las cante a todo el bar. Me negué rotundamente en cada oportunidad que me ofreció el micrófono para el deleite de la concurrencia.
En fin, la charla siguio hasta las dos de la mañana. El hombre del MAS (apodado Lucifer, se habran dado cuenta que olvide su nombre), es dueño del restaurante El Arriero, donde, segun dice, hay carne Argentina y demas comidas tipicas del norte nuestro. Nos dio el telefono, nos invito para ir a comer durante la semana. Tambien recolectamos el celular del jefe de protocolo, gerente de la cadena de television mas grande de Bolivia.
Nunca los llamamos.
El sabado 21 comenzo el exodo hacia Tiwanaku. A las 11 de la mañana comenzaba el acto indigena de coronacion del Evo, como hijo predilecto de la cultura Tiwanacota. El pasaje aumento a 50 bolivianos ida y vuelta (35 mas que un dia normal). Lo vimos por television desde el hostal. Evo fue coronado, y vestido con un traje tipico y ancestral. Pueblos originarios de América y el mundo le llevaron regalos de sus culturas. Luego el acto, al que concurrieron unas 3000o personas, continuaria en el pueblo de Tihuanaco, al costado de las ruinas, pero Evo y Alvaro, el matemático vicepresidente, nunca llegaron por la multitud. La fiesta siguio entre bailes tipicos, y la merienda de la torta de quinua para 10000 personas que se preparo especialmente para la ocasión.
El domingo le tocaba el turno a La Paz. Los demás presidentes invitados y el mismo Evo Morales llegarian al Congreso Nacional para concurrir al traspaso oficial del mando. La plaza estaba repleta desde temprano. La alegria y la esperanza se hacia notar en cada boliviano. Llegaron de todas las provincias para este día festivo. Por primera vez en la historia de Bolivia (con una poblacion indigena de mas del 60%. Los dos pueblos mas numerosos son el quechua y el aymara, pero existen 33 pueblos originarios en el país) el presidente seria indigena. Evo Morales es Aymara, nacido en el departamento de Oruro, famoso por sus carnavales, al sur de la ciudad de La Paz.
Las calles estaban repletas de banderas bolivianas, wiphalas y paceñas. La fiesta seguiría en la plaza de los héroes, frente a la iglesia de San Francisco. Miles de personas aguardaban al presidente electo y a los grupos musicales convocados para la fiesta. Un mar de gente miraba fijo hacia el escenario, en la calle, en las ventanas y balcones, subidos a las rejas y a los canteros, todo Bolivia y América expetante por el día histórico. Hubo folklore, discursos, Inti Illimani de Chile, Vicente Feliú de Cuba, palabras de Alvaro y de Evo y luego la lluvia torrencial que lleno de pesos a los vende-ponchos y alejo un poco a la multitud del festejo.
Era anochecer de un domingo de verano, y Bolivia tenía nuevo presidente. Algunos se fueron a dormir en paz, otros siguieron la fiesta en las calles.
Veremos como sigue la historia.
Rurrenabaque, en la puerta de la jungla.

Amanece después de casi 18 horas de viaje desde Coroico. Ya estamos en el departamento de Beni, al norte de Bolivia. Las montañas quedaron atrás, el micro avanza por un camino de tierra, rodeado de vegetación selvática. Pasamos la tranca de Rurrenabaque, es de mañana y el calor se empieza a sentir.
Rurrenabaque es un pueblo que se encuentra a orillas del río Beni. Este río divide el departamento del mismo nombre con el de La Paz.
"Es marrón ahora, pero en agosto y septiembre es bien verde.", me dice la señora del hostal Jislene. El río muta, según la estación. "Acá nomás hay playita en esa época".
El hostal da al río. A cinco metros del torrente marrón nos esperan unas veinte hamacas paraguayas. Mate, lectura y vista al río, nada más que pedir.
Con sólo caminar dos cuadras, descubrimos que el transporte preferido es la moto. Cientos de motos dan vuelta por las callecitas empedradas, hacia el río o hacia la sierra.
Los bares y restaurantes tienen un aire tropical. Las palmeras dominan el paisaje, el calor jamás afloja. Se puede tomar leche o agua de coco, bien refrescante, a un boliviano el vaso.
En las agencias de turismo promocionan dos excursiones: La pampa y la jungla.
A las pampas se llega camino al este. Al parecer se pueden divisar muchos animales. Incluye paseos en bote y demás divertimentos.
La otra opción es la jungla.
Cruzando el río Beni hacia el oeste se llega a San Buenaventura, la orilla opuesta a Rurre. Desde allí sale el camino que te interna en el parque nacional Madidi. Un gigante selvático que espera oscuro tras la vegetación. Las excursiones, dolarizadas, duran desde un día hasta dos semanas en la selva. El objetivo es divisar la imponente anaconda. Gente que pasó la noche en la selva nos aseguró que es increible.
Lejos de los dólares decidimos ir hasta Tumupasa, el pueblo que está en la puerta del parque nacional. El camino se abre en la jungla, algunos claros dejan ver comunidades que conviven palmo a palmo con la vegetación.
En Tumupasa nos esperaba una lluvia torrencial. Amainó el agua y salimos a recorrerlo. El calor es mayor que en Rurre, estamos al noroeste, varios kilómetros de distancia.
Al atardecer, y de casualidad, agarramos una camioneta que volvia a San Buena. Me tocó en suerte viajar en el techo de la 4x4. Atardecer, cielo celeste, selva, camino de tierra, hora y media de espléndido paisaje norteño.
De Rurre se vuelve llenos de ronchas de mosquitos y otros insectos, pero vale la pena el duro viaje de casi un día para llegar hasta allí.

viernes, enero 13, 2006

La Paz (o la vida en El Carretero)

Segundos después de transitar la frenética avenida Juan Pablo II de El Alto, irrumpe, por las ventanillas de la izquierda del micro,la ciudad de La Paz. Esa olla gigante donde se cocina la vida de dos millones de personas. Una olla gigantesca, un mundo de ladrillos huecos en construcción, laderas superpobladas de casas a medio hacer.
El espiral en descenso permite contemplar de lleno la metropoli boliviana. Se nota el ir y venir constante de taxis, camionetas-colectivo y micros de larga distancia.
Asi vive La Paz, de día se pinta de color ladrillo, de noche se puebla de millones de luces, blancas y amarillas que forman una postal preciosa.
Esta ciudad es un mundo donde todo esta por pasar. En bajada o en subida,cada esquina parece ser un centro de accidentes.Pero nunca pasa nada. Se rozan peatones, vehiculos y ochavas, y todos conviven de la mejor manera.
Conviven como lo hacen los viajeros en el hostal-laberinto El Carretero. Un mundo, otro, de cuarenta y tantas habitaciones, cientos de escaleras, baños y rincones. Un patio que alberga historias, miradas, mateadas y recomendaciones.
Del resto de la ciudad, que decir?
La plaza Murillo, en la zona central, con el congreso, la catedral y la presidencia, haciendole sombra. Millares de palomas que bailotean al ritmo de los pasos. Los limpiabotas, la policia nacional, los jubilados, las cholas, Murillo hecho estatua, con la declaracion de la independencia a sus pies, que incluye las tres o cuatro faltas de ortografia de esa epoca. Fallas de origen, que le dicen.
La zona sur, lo mas parecido a un San Isidro. El mercado de brujos, donde se consigue el aroma del palo santo, animales petrificados, y todo el merchandising tipico de carteras, camperas e instrumentos musicales.
El Alto...un mundo aparte.
Estos dias nevo alli arriba, mientras en el centro de La Paz solo llego una llovizna. La Paz y El Alto son tan diferentes como un copo de nieve y una gota.

Martin. 26 al 30 de diciembre de 2005.

domingo, diciembre 25, 2005

La vuelta a Potosí

Potosí, lo dije alguna vez, es una cinta de Moebius. Sus calles - subidas, bajadas y curvas - son recorridas constantemente, sin respiro, por autos, buses y camionetas que acompañan el sonido de sus motores con estruendosas bocinas, que hacen sonar antes de atravesar cualquier bocacalle. La gente camina cuando puede por las veredas, bajando con frecuencia del cordon, pasando entre los vehiculos, esquivandolos por centimetros, casi por instinto. En los alrededores del mercado central es donde mejor se ve este frenetico ir y venir.
Por alguna razon que desconocemos ningun semaforo de Potosí funciona, en cada esquina principal hay un policia de transito que suma sus pitazos a la melodia de las bocinas.
Estamos en visperas de Navidad, las tiendas y los puestos callejeros, infinitos, estan colmados de pan dulces, lucecitas, arbolitos y juguetes. Pareceria que estos dias previos a las fiestas la gente enloquece por comprar a ultimo momento, pero no nos engañamos, Potosi es siempre de esta manera.
El clima cambia a cada minuto. EL cerro Rico se cubre y descubre de nubes, lo podemos ver desde el balcon de nuestro hospedaje. Vemos el cerro destrozado, con 500 años de explosiones en su haber.

- Vienen a jugar al Real Potosi?
- Ojalá - le respondo a Gregorio Fernandez, alias Goyo.
El hombre nos viene a conversar, se sienta a nuestro lado en un banco del centro de la plaza principal. Al instante me entrega un panfleto evangelista, donde se lee un texto que ataca a ciertas letras del rock. Hay una foto de Nick Cave, rockero oscuro, y una de Bon Scott, cantante fallecido de AC/DC. Nos cuenta que esas letras estan impregnadas de apologias al diablo.
- El imperio del mal - nos dice - domina el mundo, como hoy lo hace EEUU. Miren sino a Disney World, esos muñecos de Mickey Mouse que hipnotizan a nuestros chicos. Esos muñecos tienen dentro a hombres que se casan con hombres.
Fue clarisimo. Dentro de Mickey Mouse hay un gay!...que habra dentro de los Winnie Pooh?
Goyo nos sigue hablando de la brutalidad catolica en su pais. Detras, mientras conversamos, nos acecha la catedral de la ciudad, actualmente en restauracion. Goyo la señala y nos cuenta que hasta hace diez años dentro de esa iglesia se torturaba y se dejaba morir a personas.
Se acerca una chola vendiendo dulces y cambiamos de tema.
En quechua, Goyo le cuenta quienes somos. El le pregona, segun sus palabras, a la gente de su pueblo, el buen trato a los extranjeros.
- Si los tratamos bien a uds, uds nos tratan bien a nosotros.
La chola sonrie y nos mira.
Goyo le dice que ahora no vamos a comprar, que estamos tomando mate y si comemos algo nos agarra diarrea. Todo eso en quechua, salvo la ultima palabra.

El departamento de Potosi en su mayoria esta habitado por quechuas. Los aymaras, como Evo Morales, se encuentran de Oruro hacia el norte.
En Potosi se nota el entusiasmo de la gente por la victoria aplastante de Evo. Hay pocas banderas politicas, al contrario de Tarija, que relucia los estandartes rojos de Tuto Quiroga, segundo en las elecciones, pero lejos de la realidad boliviana, donde mas del 60% de la poblacion es indigena (Tuto estudio en EEUU y es empresario, accionista, etc, etc).
En la palabra de la gente, entonces, mas que en las insignias politicas, se nota el entusiasmo de los potosinos por la historica eleccion.

La realidad de Bolivia es triste, la pobreza se nota en todas las cuadras, salvo algunos barrios privilegiados del oriente del pais o de La Paz. El trabajo infantil es infinito, desde chicos de 10 años que trabajan en las minas, lustrabotas, mozos y demas. En casi todas las familias hay un chico que trabaja.

Nochebuena llego a Potosi. Nos sentamos en la plaza, antes de la cena, a saborear un casa real con lima limon. Nos sorprende la llegada de un camarografo, caminando de espaldas. Esta filmando a una pareja de recien casados, llena de arroz en sus cabellos y solapas. Se suceden una y otra vez los casamientos, este veinticuatro a la noche. LLegan los autos con tachitos colgando del baul y se estacionan en la plaza. Las parejas bailan y recorren los senderos mientras son filmados de cerca.

A las doce menos cinco minutos llueve a cantaros. La noche potosina parece ser una mas entre tantas. La gente camina por las calles, resguardandose de la lluvia. Conseguimos un vaso de plastico para poder brindar. Faltaban dos minutos para las doce y tres potosinos se nos acercan. Brindamos con ellos, abrazandonos, y comienza una larga charla de politica. Evo Morales, MNR, Tupamaros, Che Guevara, latinoamerica, etc, etc.
A las dos de la mañana decidimos movernos hacia al hostal. Nos invitaron a jugar un partido el domingo a las cuatro de la tarde. Futbol en Potosi a casi 4000 metros de altura.
Lo pensamos, asentimos, pero nuestros pulmones andaban de suerte y durante la tarde navideña una lluvia nos dejo pasear por la ciudad, olvidandonos del partido.

Salimos para La Paz el 25 por la noche. El viaje, como todos los viajes de este viaje, es una aventura mas. Lo que duraria 10hs duro 15hs, sin luces, de noche por la ruta de montaña, empujando el micro en Oruro, durmiendo en los asientos , esperando el amanecer por quedarnos sin bateria.

Llegamos a La Paz y empieza otra historia.

Martin. 23 al 25 de diciembre de 2005.

jueves, diciembre 22, 2005

Tarija: Al este de Bolivia

La aventura en Bolivia comenzó en el micro. Desde Villazón sale el Expreso Tarija, todos los días a las ocho y media de la noche. El viaje es de noche, de oeste a este, en descenso. El camino de cornisa impresiona. El micro iba cargado de gente y bolsas. El camino esta en un estado aceptable, pero imaginense un micro de larga distancia, del tamaño similar a los de piso y medio, atravesando la montaña por una cornisa.
El primer problema se presento a la hora de salir. Una curva cerrada, en U, el micro tocaba la tierra y habia que bajarse. Despues de varias maniobras y en un vaiven constante que daba miedo, pudo dar vuelta a la U y subimos nuevamente.
El paisaje, por lo poco que se veia, era cada vez mas verde. Un río corria a la izquierda. Cada tanto atravesamos poblados oscuros, sin ninguna luz prendida. Los faros del micro iluminaban las casas a medianoche, de puertas y ventanas oscuras, parecián cráneos vacios.
Pasamos por dos o tres sustos más, el micro tambaleando a centimetros del precipicio. He transitado caminos de cornisa, pero nunca nada igual. Hasta llegamos a agarrarnos del asiento de adelante por si las moscas.

Tarija es la ciudad de las 4x4. Casi no se ven banderas del MAS, el partido de Evo Morales. Mucha gente lleva remeras rojas con estrellas blancas que dicen: Tuto Presidente. Hay chicas muy bonitas, de tez trigueña, autos importados, cierto colorido, muchas lineas de colectivo (o trufis como les dicen). La ciudad esta rodeada de montañas verdes. Hacia el este está el Gran Chaco, hacia el sur la frontera Argentina, donde nace el Bermejo, y hacia el norte el departamento de Sucre.

Llegamos a la plaza central, decorada especialmente para navidad, y entramos a la oficina de turismo. La buena señora nos decia, entre otras cosas, que no vayamos al barrio Campesinos (hacia el norte de la ciudad) , que peligroso porque esta lleno de collas del norte, que vienen sin plata y te pueden robar. En fin, la historia de siempre, el racismo entre el este rico y el oeste pobre.

El transito es exagerado. Una hilera infinita de 4x4 inunda las calles. Chicos y chicas de no mas de 20 años estan al volante de la mayoria de las camionetas.
Para comer, el mercado central. Un galpon inmenso a dos cuadras de la plaza principal. Hay un sector panaderia, lleno de tortas preparadas y decoradas a gusto. Sector carniceria, fruteria, verduleria, bares de paso y negocios que ofrecen licuados de platanos, frutillas, papayas y zanahorias.

Hay locales de todo tipo en Tarija, pero abundan, en numero increible, las clinicas dentales (una por cuadra, al menos) y las farmacias (dos o tres en cada cuadra). Hay calles que se impregnan de olor a remedio o a dentista.

Una buena idea es recorrer la ciudad en un bus. Fuimos en uno hacia Tomatitas , a cinco kilometros del centro. Pasamos por el temido barrio Campesino, desde donde se ofrece una panoramica del resto de la ciudad. Es un barrio repleto de gente, en veredas y calles, negocios de todo tipo, coches, bicis, motos. Mas parecido al oeste del pais.
Si se tiene suerte, como nosotros en la vuelta al centro, te toca un colectivo con TV. Vimos un capitulo de las chicas superpoderosas, a bordo de la linea B.

La noche del miercoles salimos a recorrer la ciudad. Terminamos en la Plaza Sucre, en pleno centro. Chicos y chicas de todas las edades, vestidos para salir, se reunen en una esquina de la plaza: "adonde van despues?", le preguntamos a un artesano. "Se quedan aca, en la esquina.". Al parecer es ritual de todas las noches, dan vueltas a la plaza, estacionan las suntuosas camionetas y ponen musica a todo volumen (se oyeron los ladrones sueltos!).

Algo a favor para nosotros: los bares te dan agua para mate gratis!!

Nada mas por ahora.

Ya partimos rumbo a Potosi.

Martin. 20 al 22 de diciembre de 2005.

sábado, diciembre 17, 2005

Días en Iruya

Voy a tratar de hacer una división temática de los seis días que pasé en Iruya. Debo algunas fotos, lo sé, pero ya van a llegar. El lunes seguramente mande algunas, tengo una buena cantidad.

** Camino a San Juan **
El departamento salteño de Iruya, al igual que el de Santa Victoria Oeste y el de Isla de Cañas, se encuentra entre la quebrada jujeña de Humahuaca y la selva, el monte salteño. Si uno transita estos caminos de Oeste a Este, irá advirtiendo cada vez más verde, más humedad y más lluvia.
Estos departamentos estan llenos de pueblitos en el medio de los cerros, donde no llegan los autos. Sólo se accede a pie, a caballo o a mula. Muchos viajeros que llegaron a Iruya deben conocer el pueblo de San Isidro, o al menos haberlo oído de boca de algún lugareño. Es el de más facil acceso, ya que solo se trata de seguir el curso del río que nos deposita en los pies del pueblo aquél.
Yo decidí ir a San Juan, de ahí llegar a San Isidro y dormir allí, para volver a Iruya a la mañana siguiente. Pero hay un dicho que dice: Martes 13 no te cases, ni te embarques, ni subas a montañas que desconozcas. Asi que partí de Iruya a las 7.30 de la mañana, pasé por la famosa Palka (el fantastico, e imponente, cruce de rios), subi el cerro hasta la Pantipampa, cruzando gente que llevaba la casa a cuestas: cama, colchones, chapas. Llegue a la Pantipampa, que es una planicie en la cima del cerro, una pampita. Luego de veinte minutos se llega a un camino de cornisa, y una hora mas tarde se llega a San Juan, al increible San Juan. Uno pareceria mentir, pero siempre que vengo a estos lugares conozco los sitios más lindos que yo haya visto. San Juan es increible, pero ya mandare fotos, tanto que insisten.
Llegué a San Juan y la primera imagen que tuve fue ver a dos niñas tirando de las orejas a un toro negro y apacible, que andaba recostado en la tierra. Le cantaban el feliz cumpleaños a orejazos limpios. El toro, ni mú. Al minuto soltaron a unas cien cabritas que arrasaban con todo a su paso. Las arrean a los piedrazos y a los gritos. Asi las llevan a pastar. San Juan tenia hasta ese momento mas movimiento que Belgrano R. Sonaron, luego de un segundo de dichoso silencio, las campanadas de la iglesia. Llegaban los tecnicos agropecuarios de Salta y había reunión bajo la sombra del campanario. Cada representante de las familias que habitan el pueblo fue hacia la iglesia. Alli se debaten temas de agricultura y ganaderia.
Tallé unos palitos para pasar el rato, traté de fotografiar picaflores, y me senté frente a la Cuesta del Agua, aquél lugar que Severo Arcángelo promete a los invitados de su banquete en la fabulosa novela de Marechal. La cascada caía en lo bajo, a unos cuatrocientos metros. Solo se interrumpia el sonido del agua por los gritos del arreo de cabras, y por una que otra piedra que redirigia a los animales rebeldes y chillones.
A la hora decidi partir hacia San Isidro. Se acercaba el mediodia y no tenia comida. Soñaba con unas empanadas. Iluso de mí.
Seguí el curso del río por unos minutos. Llegué a un puñado de casas y me indicaron que debía subir el cerro, del otro lado estaba San Isidro. Subí el cerro interminable. Una pendiente excesiva, una altura enorme. Llegué al filo y , efectivamente, de un lado San Isidro, del otro San Juan.
Comencé un descenso dudoso, por un camino poco marcado. Terminé en una quebrada y por un peñon rocoso la pude atravesar. Seguí en franco descenso hasta otra quebrada más grande. Decidí continuar el curso de la abertura y terminé parado frente a un precipicio de treinta metros. !San isidro estaba a la vista, pero no podía llegar!
Con pocas fuerzas empecé a subir. Bajar por allí era arriesgar la vida. Y ahí sucedió lo increíble. Toda mi vida quise ver un condor de cerca. Subía hacia el filo del cerro, y a pocos metros sobre mi cabeza se desplegó un condor gigante. Creo haber visto sus ojos. Lo primero que pense fue: me busca a mí. Cansado , con sed y hambre, era presa perfecta. Al minuto asomaron su cara por el filo unas cincuenta cabritas y suspire de alivio. Estaba ahi por ellas.
Llegue arriba de todo y emprendi la vuelta a San Juan, para luego seguir hasta Iruya, abandonando la idea de dormir en San Isidro, pueblo que ademas conocia de años atras.
La vuelta fue una tortura. Recordaba menos subidas de las que tuve que caminar. Paraba a cada rato, soñaba con comida y agua. Ya en Pantipampa se desató una tormenta. Yo solo en una planicie eterna, como un regalo para los rayos. Los relampagos caian del otro lado del cerro y los truenos rebotaban por todos los valles, durando el sonido hasta minutos.
Entre en Iruya a las nueve de la noche, empapado. Me meti en el primer almacen y compre golosinas para una semana. En las calles que suben hacia el hospedaje, terminé la bolsa repleta de caramelos y alfajores.

** Día de pago **
Un viernes de cada mes es el día de pago a jubilados. Llegan a Iruya gente de todos los pueblos del departamento. El pueblo se llena de burros, mulas, caballos y colores. EL jueves por la noche empiezan a armar la feria alrededor de la plaza. El viernes por la mañana la fiesta es completa. Hay sorteos, venta de ropa, de comida, festejos y baile por la noche. Luego, entre el atardecer del viernes y la mañana del sabado, empiezan a retirarse todos a sus casas. Los senderos de las montañas se colman de gente que vuelve a sus hogares con las compras del mes y un poco de vino en su interior, pa' calentar el espiritu.

** Hablando de espíritus **
En la zona hay muchas leyendas de espíritus, diablos y demases. Le pregunté a Clarisa, la dueña del hospedaje donde paré:
- Fue a las ruinas de Titiconte? (ruinas pre-incaicas)
- No, me da miedo.
- Por qué?
- Se oyen soplidos.
Y es así. Las ruinas inspiran respeto y no cualquiera llega a ellas.
Una noche de luna llena éramos seis recién conocidos. La luz de la luna iluminaba como el sol mismo, pero más lindo. Los valles y los cerros se mostraban misteriosos.
Decidímos caminar hasta la Palka, despues de picada y vino, a ver como luce ese lugar de noche y con la luna a pleno. En el camino nos enteramos de la historia del bebe enterrado. En la Palka hay una casa abandonada, sin techo. Cuenta la historia, veridica claro esta, que una mujer y su marido vivian alli. Ella estaba embarazada de siete meses, cuando su marido falleció trabajando.
Le agarró cierto ataque de locura y cuando nacio el bebe lo enterro vivo, en el lugar donde esta la casa ahora. El bebe murio enterrado y ella fue condenada. Dicen que en ciertas noches el bebe solloza al paso de los caminantes nocturnos.
En ese momento fuimos seis escalofrios. Pero queriamos mas. Subimos, despues de la medianoche, a la Pantipampa. Imaginen ustedes. Luna llena en la cima plana de un cerro salteño,
sin viento.
Un rato fue suficiente. Volvimos a Iruya a las cuatro de la madrugada, con la imagen de la Pantipampa nocturna estampada en la mente.

Esto es algo de lo vivido. Perdonen la improvisada redaccion, pero no me da el tiempo para mas.
Pasaron miles de cosas en Iruya, pero les transmito lo que el tiempo me da.

Martín. Del 12 al 17 de diciembre de 2005.

domingo, diciembre 11, 2005

Una noche con Ricardo Vilca

La noche lluviosa en Humahuaca dejó charcos entre las piedras que componen las calles. Las luces se reflejan por dos y el pueblo se torna casi misterioso.

Caminando por la noche, llegué a la casa de Ricardo Vilca, excelente músico humahuaqueño (detesta el carnavalito que lleva ese nombre).

Vilca grabó con Divididos, tocó muchas veces en Bs As, en festivales y teatros.

Entré.

El lugar estaba casi vacío. Cuatro personas conversaban en una mesa. Ricardo Vilca, Faustino Flores (cantor tilcareño que se presento esa noche), y una pareja de San Telmo que piensan venir a vivir acá en febrero. Me senté solo en una mesa. Ricardo me trajo unos libros de fotos para que vea y me tomó el pedido del cuarto de vino y las cinco empanadas de carne.

Entre las fotografias del libro había textos de artistas jujeños que hablaban de diferentes cosas de sus pueblos.

"Ricardo, lo que escribió en este libro es hermoso", le dije cuando me trajo el vino. Sonrió y empezó una charla lindísima. En cuestión de minutos estabamos todos en una misma mesa. Cesar, filósofo de la UBA, trajo su violín y van a ensayar Guanuqueando con Ricardo. Una y otra vez. Le conté a Vilca que lo vi en el festival de folklore de Bs As el año pasado."Nos hiciste sentar a todos!", le dije. "Es el poder de la palabra", respondió.

Ricardo es profesor de música en San Salvador. "Con la música no alcanza", me dijo cabizbajo.

A las once de la noche Faustino empezó con su show para nosotros. Con música andina de fondo, recitó poemas de Domingo Zerpa, un poeta de Abra Pampa.

Luego del espectáculo hablamos de la música de Ricardo. Faustino lo retaba a cada momento: "tenés que ser más profesional". Ricardo sonrié. El toca donde tiene ganas, no ensaya casi nunca ."Tenés que ensayar tres horas por día, al menos", le señala Faustino. Vilca sonrié y le dice que no con la cabeza.

Ricardo es auténtico.

La charla dio para otras cosas. Hablamos de Los Tekis, Los Chaskis, Los Chalas, Jairo, el carnavalito, el uña ramos, Kusch también estuvo presente, Victor Hugo, etc, etc.

Al irnos, Ricardo nos invitó a ver una película en su casa esta noche. Vamos a ver que sucede.

Martín. 10 de diciembre de 2005.


Una visita a Maimará

Maimará es un pueblo que se encuentra en la quebrada, unos pocos kilómetros al sur de Tilcara. En su geografía se destaca la "Paleta de los pintores", así le dicen a unas manchas de colores pastel en los cerros que circundan al pueblo. No es un sitio muy visitado por turistas, por lo que es interesante de recorrer.
Las principales festividades son, como en todo Jujuy, el carnaval y el festival del choclo.
El objetivo principal de mi visita a Maimará, era conocer la casa que habitó sus últimos años de vida Rodolfo Kusch. Este filósofo americanista nació en Bs As en 1922, y murió en la misma ciudad en 1979. En gran parte de su obra, Kusch trata de descubrir el pensar de América, muy diferente al pensamiento occidental, a la filosofía Hegeliana y a todo el pensar europeo. Por eso Kusch dice que hay que crear esa filosofia nuestra, y así encuentra cosas en común entre el indio que va a una chicheria en Bolivia, y el porteño de traje que mira pasar la vida a traves de la ventana de un bar de Buenos Aires.
Así llegué a la casa que ahora habita Elizabeth Lanata de Kusch, esposa del filósofo. Pregunté a varias persona por la ubicación de la casa de la Dra Lanata. Un par no la conocián ni a ella ni a Kusch, pero la suerte me depositó en la puerta de madera. Toqué el timbre, en pleno mediodía de domingo, y la puerta se abrió.
Dentro de la casa le conté a Elizabeth el porqué de mi visita. El dia anterior, y así son las casualidades, conocí a un Lic. en Filosofia (que además da clase en Santos Lugares) que realizó su tesis precisamente sobre Kusch. Le comenté de mis ganas de visitar aquella casa de Maimará y me dijo: "Decile a Elizabeth que conociste a César".
Hablamos, con Elizabeth, un poco de su marido. Me hizo pasar a la habitación donde Kusch escribía. Está un escalón más abajo que la sala de entrada. Hay miles de libros de todas las épocas, cintas con grabaciones que usaba para sus escritos, decorados indígenas, un escritorio y una pequeña ventana que, según palabras de Elizabeth, de vez en cuando abría.
Yo algo asombrado por estar en ese lugar, del que mi profesora de Antropología del CBC me había hablado, pero que todavía no pudo conocer, no quise molestar más y emprendía la retirada hacia las calles de Maimará. Y en la despedida se dió una charla interesante.
Elizabeth es miembro de la comisión de los pueblos que siguen de cerca las obras que se realizan en la quebrada, desde que es patrimonio de la humanidad. "Todavía no conocemos los pros, pero si los contras", me dijo. En esa comisión hay representantes de nueve pueblos quebradeños: Tumbaya, Purmamarca, Volcán, Tilcara, Humahuaca, Huacalera, Iturbe, Tres Cruces y creo que Uquía. El problema es que el gobierno de Fellner decidió por si solo, a través de visitas de "técnicos expertos" que es lo necesario para que este sitio tenga un "desarrollo sustentable". Las cosas no se están haciendo bien, no se le pregunta a la gente del lugar, que carga con diez mil años de historia y cultura, que es lo que necesita. ¿Quieren realmente ese desarrollo sustentable?
Al fantasma de la lucha por la tierra, de los desalojos que sucedieron en Tilcara (gringos que llegan desde San Salvador con los títulos de propiedad en la mano), se suma el fantasma de Monsanto, una de las empresas más grandes que se instaló en la quebrada. Monsanto tienen la exclusividad de la venta de semillas para la papa. Me contaba Elizabeth que existen infinitas variedades de papa andina, y los pequeños agricultores no pueden comerciar, no entran en el mercado, si no pasan por Monsanto. Algo parecido están tratando de hacer con el maíz. En las reuniones que se hicieron para chequear ese plan de desarrollo, no hubo prensa. Es importante que estas cosas se difundan. los diarios jujeños no publican este tipo de cosas. Gente de la UNESCO vino hace unos días a la quebrada para ver como venía la mano. Conocieron a fondo a la gente de la quebrada, estuvieron media hora, a lo sumo una hora, en cada pueblo. Así es imposible.
Otra cosa que apena es la construcción de gran cantidad de hoteles, hosterias y hostales, hasta incluso con piletas de natación, dignas de un tiempo compartido del club Med. Esta aculturación forzosa golpea en todos los rincones jujeños.

Al irme de la casa de Elizabeth me entregó una tarjeta con una frase de su marido. Al dorso anotó su dirección postal y su correo electrónico. "Para que me vayas contando de tu viaje". Un placer. Me fui de la casa con el objetivo más que cumplido y con una persona increíble que espera saber sobre mi viaje por América.


Esperando el colectivo para volver a Humahuaca conocí a Bernardino, un hombre mayor, bien simpático. Hablamos un rato largo y me contó de lo que pasa con la música. "En Colombia no escuchan Chacareras, pero aquí se escuchan cumbias.". Estaba apenado por el silencio que atraviesa el folklore local. Los jóvenes escuchan cumbia. "Allá en Colombia, en el único lugar que oyen música nuestra es en Medellín, por la muerte de Gardel.".
La charla siguió, me dió consejos para la alta presión: hay que comer ajo todos los días, y así "te limpias todo".
Hablando de aculturación, me contó, indignado, de los nuevos nombres que se suelen poner en Maimará. Elsi, Yanina, Jonathan. ¿De dónde salieron?, se pregunta Bernardino, llamado así por nacer el 20 de febrero, día de San Bernardo. "Mi hermana nació el 20 de agosto y se llama Bernardina".
Llegando al final, porque se acercaba mi colectivo, me dijo que sus hijos ya tenián sus familias y vivián en la capital provincial. "Yo me vine para acá, no es cuestión de molestar y de malcriar a los nietos, ¿no?".

Martín. 11 de Diciembre de 2005.